viernes, septiembre 01, 2006

La Pequeña Alma y el Sol… Parte 4

-¿Qué parte de lo especial? No te entiendo.
-Veras… -le explicó Dios-: ser la Luz es ser especial, y eso está hecho de muchas partes. Ser amable es ser especial. Ser creativo es ser especial. Ser paciente es ser especial. ¿Se te ocurren otros modos de ser especial?
La Pequeña Alma quedó en silencio por un instante:
-¡Se me ocurren muchas formas de ser especial! –exclamó luego-. Es especial ayudar a los demás. Es especial compartir. Y ser amistoso también es ser especial.
-¡Así es! –Concordó Dios-. Y tú puedes ser todas esas cosas, o cualquier otra parte de lo especial que desees ser, en cualquier momento. Eso significa ser la Luz.
-¡Ya sé lo que quiero ser! –Anunció la Pequeña Alma, muy emocionada-. Quiero ser la parte de lo especial llamada “perdonar”. ¿No es especial perdonar?
-Oh, si –aseguró Dios-. Eso es muy especial.
-Entonces, eso quiero ser. Quiero perdonar. Quiero experimentarme a mí misma de ese modo.
-Bien –dijo Dios-. Pero hay algo que debes saber.
La Pequeña Alma comenzaba a impacientarse. Parecía que siempre había complicaciones.
-¿De qué se trata? –suspiró.
-No hay a nadie a quien perdonar.
-¿Nadie? –la Pequeña Alma apenas podía creer lo que estaba oyendo.
-¡Nadie! –Repitió Dios-.
Todo cuanto hice es perfecto. No hay una sola alma en toda la creación que sea menos perfecta que tú. Mira a tu alrededor.

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